Poco a poco, Tesla se aleja de su imagen de vehículo de lujo/aspiracional y poco a poco empieza a dejarse ver con más frecuencia en nuestras calles. Aunque queda mucho para que todos tengamos un Tesla, sus vehículos son cada vez más asequibles y mantienen su objetivo de convertirse en los grandes líderes de la movilidad del futuro.
Paralelamente, la nueva conciencia social pide tener ciudades más limpias, sostenibles, peatonales y libres de vehículos privados.
Previsiblemente habrá una subida de impuestos de circulación que fuerce a la industria a reducir la producción de vehículos particulares.
Probablemente las rentas medias se lo piensen mejor antes de comprar un vehículo propio.
¿En qué se basa esta conclusión?

El aspecto emocional es un punto crítico ya que al mismo tiempo la tecnología juega un papel importante para ayudar a las personas a que su día a día sea más llevadero y puedan estar en contacto con los demás. ¿De qué manera podemos buscar ser más emocionales o humanos a través de las tecnologías digitales? A la hora de establecer una comparativa entre las principales marcas tecnológicas la relación entre lo humano y tecnológico es clave.
La automoción impactada por la COVID-19.
Dos de los principales problemas a los que se enfrenta esta industria son la crisis económica que impactará en los consumidores y los problemas de higiene en áreas de servicio, coches compartidos o transporte público. ¿De qué manera, entonces podemos hacer un transporte colectivo más seguro?
Masificación de coches en las ciudades.
Apostar por un uso compartido de los vehículos puede ser una oportunidad para el futuro si pretendemos ser más sostenibles. Las nuvas tecnologías, de las que Tesla es punta de lanza, pueden aportar soluciones que nos lleven a una movilidad compartida saludable, más segura y que fomente hábitos más solidarios entre los conductores y los ciudadanos.
