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LA EXPERIENCIA DE MARCA. STARBUCKS

1. Experimentar la marca

Cualquier día en la oficina, y más trabajando en publicidad, es un “no parar”. Cambios y más cambios y la mayor parte de los proyectos son a capricho del cliente. La rutina y el ruido me asfixian si no es por el provecho que le saco a mi tiempo libre.

Tenemos una hora y media para comer. El almuerzo es una gestión más del día a día. Comida preparada en casa y calentada en el tupper. 20 minutos. ¿Qué hago con la hora restante? ¿Me acerco a echar unos botellines con los compañeros? ¿De verdad me apetece hablar de política y de lo mal que estamos en la empresa?. No creo que eso ayude, así que cojo mi libro y me acerco con el coche al Starbucks del centro comercial, que está a 5 minutos. Entre semana no hay nadie y aparco en la puerta.

El local está en la esquina de la nave comercial, con las cristaleras mirando al exterior, y como siempre ahí está el sillón verde esperándome. Lo sé, Starbucks es una franquicia y hay miles como ese en el mundo, pero nuestra vida transcurre por no lugares: oficinas, carreteras, centros comerciales, estaciones…, y Starbucks es el más acogedor de ellos.

Las puertas se abren y dentro me invade un delicioso aroma a café. ¿Cuál me pido? ¿De qué tamaño? ¿Frapuccino? ¿Mocca? ¿Expreso en taza minúscula? ¿Me salto la dieta y lo acompaño de un muffin? Segundos de indecisión de camino al mostrador mientras mis ojos recorren la vitrina de dulces y los rótulos de bebidas.

“Hola, buenas tardes, ¿qué vas a tomar?”, me pregunta un chico al otro lado. Balbuceo y hoy manda mi conciencia: “Hola, qué tal, me pones por favor un Expreso Macchiato y uno de estos”. Señalo con el dedo unos snacks de bizcocho con nueces, empaquetados y colocados en un dispensador. Luego me pregunta si deseo probar los nuevos cafés traídos de no se qué isla y le digo que no. Hoy quiero cosas sencillas.

Como no hay nadie no hace falta dar mi nombre, así que pago y en un minuto ya estoy con mi bandeja de camino al confortabilísimo sillón, donde me espera una agradable lectura.
Apoyo los codos en el reposabrazos y al sentarme mis sentidos se liberan y disfruto del sol de invierno, que a través del cristal me da en la cara. Con mis dedos acerco por el asa la taza blanca de cerámica y la acerco a mis labios. En el primer sorbo me dejo abrasar por el café que hay bajo la espuma y aspiro el aroma que desprende. 
Antes de abrir el libro mis ojos se pasean por la calle viendo el ir y venir de gente con bolsas de la compra mientras escucho la música del local. Se trata de una pieza de jazz, posiblemente clásica, donde un cuarteto de saxo, contrabajo, piano y batería maridan a la perfección con el olor a tostado.
Ese es el mejor momento de la tarde. El gimnasio, los horarios, las reuniones, las entregas, la gente, todo queda muy lejos y ahora me reencuentro conmigo mismo en ese local con olor a hogar.
Durante la lectura voy dando sorbos al café y mordiscos al bizcocho crujiente de nueces mientras miro al infinito. Lo hago tras leer algún párrafo inspirador que me haga reflexionar. Momentos de anuncio.
El sabor es redondo y casi indescriptible: suave, fresco, amargo… ¿acogedor?, y alguna fruta a lo lejos. El café bueno siempre sin azúcar, para eso tengo ya el snack. No hay nada comparable a un café rico y bien puesto, que te encienda la bombilla.
Son las 15:20 y tengo que volver al pozo. Si me quedo más tiempo la franquicia se desenmascara. Me levanto del sillón, cojo mis cosas, doy las gracias y me despido. Salgo enfocado en lo que me queda de tarde y con la actitud de quien empieza un nuevo día. Sobre la mesita de madera dejo los restos de un momento breve pero intenso.
2. ¿Qué me ofrece la marca?
Los conceptos más destacados de esta marca, en relación a la experiencia, son el estímulo sensorial, la calidad y la evasión de la rutina.
CALIDAD
Lo primero que piensas es que por sus elevados precios los productos tienen que ser buenos, por lo que la percepción de la calidad es positiva. Sabemos que mucha gente piensa que es un negocio enfocado a “guiris”, emplazado en lugares “turistificados” y que los precios están por encima de lo que se ofrece. Posiblemente sea cierto si se enfoca desde el punto de vista de un ciudadano local acostumbrado a visitar cafeterías más de barrio donde los precios son más baratos y que cuando entra a un Starbucks lo ve lleno de gente haciendo cola y de ruido, como cualquier McDonald’s.
Sin embargo, enfocado desde mi experiencia, me parece una marca que ofrece calidad en todos los aspectos: atención al cliente, limpieza, calidad en los productos y especialmente en el café.
ESTÍMULOS
El espacio, el mobiliario, el olor, el sabor, la música, el tono del personal…
Entras en un lugar acogedor, donde el café es el protagonista. Recuerda a una casa de estilo colonial, por el uso de los materiales como la madera o el tapizado de los sillones y butacas. Tiene un aspecto cosmopolita, donde sirven cafés de todo el mundo y está preparado para recibir clientes de todos los países. Hay plantas, iluminación estratégica, rincones apartados, buena música…
Los dependientes son amables, simpáticos y cercanos. Los productos sabrosos, la música estimulante, las tazas de todos los tamaños, blancas, sin rasguños. Huele a delicioso café… 
La marca quiere estimular tus cinco sentidos.
Este concepto va ligado directamente con el estímulo sensorial. La evasión rutinaria del ciudadano de a pie español entre semana es la de irse a un bar con los amigos, ir al gimnasio o acudir a lugares tranquilos como parques.
Starbucks es uno de esos lugares a los que acudir cuando se quiere romper con la rutina, sobre todo para personas que trabajan cerca del local y buscan desconectar del mundanal ruido escondiéndose en un lugar cálido, tranquilo y con poco trasiego.
La intención de la marca es que encuentres un refugio donde reconectar contigo mismo o incluso te haga sentir que estás lejos de todo.